Aislamientos Acústicos: cuando va un trecho del dicho al hecho

defectos en el aislamiento

En relación con el tema que venimos tratando en las últimas semanas, nos gustaría seguir profundizando algo más en los defectos de construcción relativos al aislamiento acústico, porque la legislación  “concede a la vivienda un “estatus de protección” que forman parte de las familias y sus miembros, de su intimidad y su capacidad de realización, considerando los ruidos como una “intromisión de agentes molestos contaminantes intolerables” en la vivienda que violan el correcto desarrollo de los individuos y su intimidad”. (Sobre el aislamiento acústico de una vivienda).

Es muy frecuente encontrarnos con casos de personas que acaban de comprar una vivienda de nueva construcción y se sorprenden cuando escuchan conversaciones de vecinos, ruidos de ascensores, interruptores, bombas de agua… con gran intensidad, originados por las actividades habituales de los otros vecinos de la comunidad de propietarios. No han sido provocados por prácticas fuera de lo común, ilegales o irritantes sino que son el resultado de acciones tan normales como tirar de la cisterna, abrir la ducha, cerrar una puerta o andar por el pasillo.

Al cursar una reclamación por vicios ruinógenos o defectos en el aislamiento ante la constructora, suele aducir que han observado la normativa al respecto. En otras palabras, que han respetado, supuestamente, los mínimos legales establecidos.

Sin embargo, no es suficiente con acreditar este punto con documentos sino que debe ser eficaz. Es decir, que independientemente del hecho de que se haya previsto utilizar los materiales que establece la normativa, en la manera que está estipulada, si se prueba de manera empírica que la vivienda no tiene el aislamiento mínimo, porque no se ha logrado el resultado esperado, se reconocerá que no cumple con las suficientes garantías para que pueda ser habitada.

Muchas veces, el motivo del defecto radica en que existen diferencias entre el proyecto de obra y lo que se ejecutó realmente y es ahí donde hay que evaluar la responsabilidad que corresponde a cada agente de la construcción. Los compradores de la vivienda tienen derecho a que se reparen los defectos constructivos que originan los problemas de ruido que se hayan probado y la constructora debe ser obligada a subsanar dichos defectos que suponen, en definitiva, un incumplimiento de contrato por carecer de las condiciones mínimas para que el inmueble pueda ser utilizado para el fin que se compró, es decir, ser utilizada como vivienda habitual.

Puedes ver ampliar más información sobre el incumplimiento de contrato en nuestro artículo de la semana pasada.

Puedes contar con nuestro asesoramiento profesional en este área o cualquier otra relacionada con los vicios ocultos y defectos en la construcción. No dejes pasar el tiempo, es importante actuar con diligencia. Te ayudaremos a recuperar tu tranquilidad.